domingo, 24 de agosto de 2008

Self-adoring egotist

"Man is a self-adoring egotist, but an egotist who often feels
an intense distate for the object of his idolatrus worship".

Huxley, Aldous. History of Tension.

sábado, 23 de agosto de 2008

Miedo a la oscuridad

- Mamí está oscuro tengo miedo.
Tal vez los Dioses tenían razón, maldito Prometeo que nos infestó de luz. Cómo si no fuera suficiente el Sol.
En la oscuridad silenciosa se esconde aquello que no somos. Desvanece a los otros y nos deja abandonados a nosotros mismos. La penumbra elimina nuestro poder, desaparece los contornos, los límites y los contenidos. El vacio reina en la oscuridad.
Por eso dejamos la lamparita prendida cuando somos niños, por eso prendemos las luces de la casa cuando es de noche, por eso llevamos un foquito en el llavero, por eso Las Vegas vomita Neón, por eso el gendarme encandila al prisionero, por eso…
Hemos desterrado la oscuridad silenciosa, el cielo nocturno tornó anaranjado. Como al niño pequeño cuando está oscuro, el vacio que llevamos dentro sale y nos hace temblar. Anuncia con demasiada viveza el oscuro final.
- Tengo miedo, hay demasiada luz. No puedo ver nada.

sábado, 2 de agosto de 2008

COMUNITY, IDENTITY, STABILITY

“Una cosa no es nada, dos son una relación, tres una composición” – escucho que dice mi amigo arquitecto. Agrega “hay una curva que refleja la aceptación de la mente ante la cantidad de cosas en una composición.” Es decir, después de cierta cantidad de cosas la composición se descompone.
En la ventana la niebla extiende un abrazo que indiferencia todo, borra las diferencias y huele a unidad. Es la lucha por la composición, es la lucha de ser con otros.
Brave New World!!! La imagen de una composición feliz, la cantidad precisa en el orden preciso. Sin ninguno de los pesares de la infelicidad: no hay familia, ni amor, ni odio, ni libertad, ni dolor, ni temor a la muerte. Sólo hay piezas de la composición social felices en su lugar, entregados a cumplir la función que les corresponde, incapaces de imaginarse algo distinto. Y ante el menor “discomfort”: soma pa que lleve.
“Because our world is not the same as Othello’s world. You can’t make
flivvers without steel – and you can’t make tragedies without social
instability. The world’s stable now. People are happy; they get what they want,
and they never want what they can’t get. They’re are well off; they’re safe;
they’re never ill; they’re not afraid of death; they’re blissfully ignorant of
passion and old age; they’re plagued with no mothers or fathers; they’ve got no
wives, or children, or lovers to feel strongly about; they’re so conditioned
that they practically can’t help behaving as they ought to behave. And if
anything should go wrong, there’s soma…”
“Our Ford himself did a great deal to shift the emphasis
form truth and beauty to comfort and happiness. Mass production demanded the
shift. Universal happiness keeps the wheels steadily turning; truth and beauty
can´t.”
Movimiento esquizofrénico de las sociedades humanas actuales, parten de su auto-concepción como homo homini lupus, y pretenden llegar a la estabilidad mediante la disciplina paranoica. Ni somos sólo conflicto, ni podremos nunca eliminarlo por completo.

jueves, 17 de julio de 2008

miércoles, 9 de julio de 2008

Oda a la televisión

¿Qué sería la vida sin el televisor? Qué insoportable sería la existencia sin nuestra dosis de entretenimiento. Pobres seres primitivos aquellos humanos que habitaron antes de la era televisiva, pobres miserables que tuvieron que realizar ese terrible y doloroso esfuerzo de imaginar desde sí. El aburrimiento sería inevitable en las reuniones de ex–compañeros si no tuviéramos a Hi-Man, Maguiver y Los Magníficos. Las parejas tendrían que conversar en los restaurantes en lugar de ver “Cualquier mierda por un sueño que a nadie le importa en realidad”. Qué harían los padres si no pudieran decir “mijito no joda vaya vea tele al cuarto”, se verían compelidos a la épica tarea de criar a sus hijos, jugar con ellos y llevarlos a pasear. Desconoceríamos el humanismo de Eli Stone, Grey’s Anatomy y Desperate Housewives, careceríamos de esos momentos mágicos de enternecimiento cuando se humedecen los ojos al escuchar a Edgar Silva narrar un sueño, estaríamos ayunos de la moral aleccionadora con que cierran los episodios. Sin ese simulacro de humanismo televisivo que transforma al Che, la Madre Teresa y cualquier testimonio de revolución en mercancía, tendríamos el atrevimiento de soñar nosotros, de vivir nuestros sueños, de revolucionar nuestra vida.
El desamparo se apoderaría de los trabajadores si el llegar a casa después de ∞ horas de trabajo no fuera precedido por el ritual televisivo de relajamiento, no podrían más que mirar a su pareja y hablarle, tendrían que conversar después del cansancio de la jornada, se abriría la terrible posibilidad de que aparezca la insatisfacción y frustración acumuladas, sembraría de dudas terroristas la cotidianidad, despertaría el profundo deseo de mandar todo para la mierda, el añoro inconfesable del plomo en la sien.
No habría forma de proteger a los niños del peligro que conlleva vivir, no podrían sortear los riesgos que esperan fuera de la puerta, la inquietud infantil los llevaría a aventurarse en la selva urticaria de la vecindad, se hablarían como iguales siendo tan diferentes, se juntarían papudos y pauperros, aprenderían a querer en la calle entre güilas mala-junta, no conocerían las románticas historias de Betty la Fea, Lety la Fea y Ugly Betty, tendrían que hacer la imposible apuesta del amor, comerían jocotes sin lavar, leerían subidos en un árbol, amenazarían la propiedad privada de los vecinos para llevarle una rosa a esa güila hedionda, y el hijo de los hippies del barrio les abriría las puertas de la drogadicción con un puro para que luego vengan a robarse las joyas de la abuela. Sin duda sería catastrófico, sin tele los niños no tendrían alternativa: o se hacen delincuentes o los mata un delincuente.
Gracias al altísimo, la televisión nos previene de la herejía de leer y conocer nuestro pasado, pues así nos libramos de recordar esa oscura época pre-televisiva.

sábado, 5 de julio de 2008

Instante de luz

Arrojados en ese vacío oscuro de la existencia, somos un instante de luz, una flor fugaz; para luego volver a la oscuridad sin darnos cuenta.

viernes, 4 de julio de 2008

Celebración de la voz humana/2

"Tenían las manos atadas, o esposadas, y sin embargo los dedos danzaban, volaban, dibujaban palabras. Los presos estaban encapuchados; pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por abajo. Aunque hablar estaba prohibido, ellos conversaban con las manos.

Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos, en prisión aprendió sin profesor:

-Algunos teníamos mala letra- me dijo-. Otros eran unos artistas de la caligrafía.
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada más que uno, que cada uno fuera nadie: en cárceles y cuarteles, y en todo el país, la comunicación era delito.

Algunos presos pasaron más de diez años enterrados en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar más voces que el estrépito de las rejas o los pasos de las botas por los corredores. Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron porque pudieron hablarse, con golpecitos, a través de la pared. Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores; discutían, se abrazaban, se peleaban; compartían certezas y bellezas y también compartían dudas y culpas y preguntas de esas que no tienen respuesta.

Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada."

Eduardo Galeano. El Libro de los Abrazos