En algún momento los árboles echaron raíces en mí, el higuerón (ficus) en el centro. Antes de saber que eran higuerones me extraviaba contemplándolos, luego sus características botánicas me fascinaron. Los ficus nacen sobre otros árboles (son epífitas, como las orquídeas), alimentándose durante meses de la humedad y nutrientes del aire, mientras sus raíces descienden hasta alcanzar la tierra. Esta característica les permite crecer en las condiciones más adversas, logrando incluso sobreponerse a la devastación humana y crecer sobre paredes y calles. Su proceso de polinización es extraordinario y hermoso. Cada especie de ficus tiene una relación simbiótica con una avispa polinizadora particular. En lugar de flores los ficus tienen una inflorescencia llamada sicono, es un receptáculo carnoso en cuyo interior crecen las flores. Para que el sicono sea polinizado las pequeñas avispas deben, dejando sus alas en el camino, entrar por un orifico diminuto del que nunca saldrán. Una vez en su interior hacen algo único en la naturaleza, polinizan de manera activa y deliberada. A cambio, depositan sus huevos en el interior, donde las larvas encuentran abrigo. Veo en los higuerones un símbolo de lucha, en el que el esfuerzo y el sacrificio son recompensados con el surgimiento de vida donde cunde la destrucción.
2 comentarios:
Además de buen escritor, también buen fotógrafo...hermosas fotografías...!
Anpu
jeje, gracias!
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